ÍSLAND

Parece ser que Islandia es un lugar que está de moda, yo fui de vacaciones allí el verano pasado. Recientemente me preguntaron si en mi opinión tenía cualidades para ser tan popular y les conté cuál fue mi experiencia. 

MOTIVACIÓN
Durante mi preparación MIR me aficioné a pedir revistas de viajes por internet para entretenerme en los momentos de desconexión del estudio. Encontré una web que organizaba viajes a Islandia y me entró el gusanillo. Las fotografías eran espectaculares. En una de las cartas que me enviaron había un mapa de la isla que colgué en la pared de mi escritorio y me acompañó durante los largos y solitarios meses MIR.

PLAN
Cuando conocí a mi novio uno de los planes que tuvimos en común era, sorprendentemente, visitar Islandia. Así que se nos ocurrió que sería buena idea organizar nuetras primeras vacaciones juntos allí. En mi opinión el recorrido que vale la pena es dar la vuelta a la isla en sentido norte o sur, a ser posible con coche o todoterreno de alquiler. La agencia se encargó de buscar las estancias para cada día a lo largo del camino, con desayuno incluido.

ESTRATEGIA
Nosotros viajamos en septiembre y creo que es bastante buen mes para ir. Hay menos turistas en general y el clima es frío pero no extremo. Nos equipamos con ropa impermeable y múltiples capas de ropa. Imprescindibles: prendas térmicas, calcetines gruesos, gorro y guantes siempre, forros polares, bufanda de lana y chaquetas con relleno. Normalmente llevábamos todo esto puesto, al mismo tiempo. 

AL LLEGAR A ISLANDIA, REYKJAVÍK
Al aterrizar en Reykjavík te sientes como en cualquier otra ciudad nórdica. Casitas de madera, ventanas sin cortinas, moquetas. Es fácil de transitar y resulta muy cómodo dejarse llevar por el ritmo de las calles principales, casi todas peatonales. Por las noches hay un ambiente muy animado, a pesar del frío. Hay variedad de sitios para comer pescado, salir en barco por la bahía y tiendas de souvenirs y ropa de abrigo (por si te falta algo de equipo Icewear). Pero ver Reykjavík, no es ver la Islandia que entre tú y yo pensamos.
LA AUTÉNTICA ISLANDIA
Es fría, silenciosa y solitaria. Cuando sales de la capital el recorrido te lleva a lugares inesperados, cada día ves un paisaje diferente al anterior. Pasas por cascadas, glaciares, lagunas heladas, la costa del sur con sus playas de arena negra, montañas nevadas o desiertos de picón volcánico y sus aguas termales. Lo mejor es que todo ello lo tienes a tus pies. No es que lo veas a lo lejos, es que puedes llegar caminando hasta la base del glaciar si quieres.
Así que te adentras en plena naturaleza salvaje. Comes de lo que encuentras por el camino, que ese día puede que sea un fish and chips con suerte o un bocadillo frío y un yogur de la gasolinera. Durante cientos de kms no ves a nadie, puede que algún coche en dirección contraria o un ciclista motivado. Viajas con la ropa y los pensamientos que llevas contigo y las personas que te acompañan. A medida que pasan los días y vas profundizando en el país, vas preguntándote qué clase de vida puede haber en ese lugar tan remoto. Los pocos islandeses que conocí me parecieron gente tranquila, agradable y hospitalaria con un gran sentido de la discreción.
EGILSSTADIR
Es la "Reykjvík del Este", algo parecido a una ciudad. Se encuentra franqueada por lagos y bosques. Cuenta con gasolineras y tiendas. Creo recordar que hasta tenía un aeropuerto para vuelos internos. Es el punto que marca la mitad del recorrido, divide a esta tierra de hielo y fuego en dos partes visiblemente diferentes: al sur están los glaciares y al norte, la zona volcánica.
A LA VUELTA
Te parece que vuelves de otro mundo, con la sensación de que has estado ahí fuera y has descubierto lo que hay. Te has atrevido a cruzar montañas nevadas, manadas de corderos, hielo y picón volcánico, te ha llovido durante casi días enteros o te ha nevado encima, has pasado hambre, te has quedado sin cobertura, has transitado túneles bajo montañas y bajo el agua, te has atrevido a meterte en charcos de agua caliente, a circular por carreteras de tierra en plena tormenta. Fuiste con lo que llevabas puesto, con la compañía que elegiste y regresas con mucho más, con una sensación de satisfacción que no sabes ni explicar. Si me preguntan si valió la pena la respuesta es absolutamente sí.

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