Historia de una colisión

Hace unos meses fui testigo de una triste historia que me gustaría contarte. 

Aquella mañana yo me encontraba haciendo mi trabajo en el hospital con una médico adjunta de Medicina Interna. Al pasar por uno de los pasillos, esta médico se encontró con una compañera de otra especialidad que yo no conocía e intercambiaron unas palabras. Yo me mantuve un momento al margen. No estaba ni prestando atención a la conversación sino que miraba mi teléfono móvil. Cuando volví a mirar, la médico que tenía frente a mí estaba llorando. En ese momento mi adjunta y yo la sostuvimos por los hombros y la dirigimos a la salida, fuera de la vista de los otros pacientes. 

Ya en un lugar más tranquilo escuché lo que tenía que decir. Eran malas noticias para ella. Se trataba de su padre, que estaba ingresado porque tenía cáncer de colon. Se lo acababan de diagnosticar y el estadío era avanzado. Nos contó que su padre había tenido un deterioro muy rápido. En las últimas semanas había pasado de ser una persona sana e independiente a ser un paciente de cuidados paliativos con una esperanza de vida de menos de 6 meses. Estuvimos un rato con ella hasta que, más tranquila y resignada, pudo volver a su trabajo. 

No volví a verla en bastante tiempo. Tanto que se echaron encima 6 meses. Una mañana me tropecé con ella en la tienda del hospital. Yo iba a por mi revista de viajes y por supuesto ella no me reconoció. Al verla aparecer de detrás de la estantería me fijé en que estaba embarazada, de al menos 8 ó 9 meses. Menuda sorpresa. 

Pensé en lo que había escuchado aquella vez y ahora ella estaba a punto de tener un bebé, ¿cómo estaría su padre? ¿se perdería conocer a su nieto? Ella miraba los libros distraída mientras se comía un dulce. Yo pensaba que a veces "todo se junta" entre tú y yo. Parece que ocurre una colisión tan grave que pueda hacer pararse a los planetas en suspensión gravitatoria aunque este efecto sólo dura hasta que llega la siguiente colisión. La verdad es que somos dados bailando al son de una canción de la que no sabemos ni la letra. Vida caprichosa. Maldita vida.  

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