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EL ÚLTIMO

strawberry chocOlate & vanilla mini donuts: Creo que el triste sentimiento de llegar el último merece que le dedique estos minutos de gloria.

Es relativamente frecuente que los pacientes traigan regalos a las consultas. No soy partidaria, pero a ellos les gusta. Total. Qué daño hace un dulcito. A veces somos los propios trabajadores los que llevamos comida para compartir a media mañana. Siempre hay algún residente agradecido, un rotante de fuera que se despide, alguien se jubila y entre tanto melodrama y yo entra bien algo para chascar. Reponer baterías a media mañana es necesario. Lo duro ocurre si tienes la desgracia de tener la mañana ocupada y tienes que saltarte el kit-kat.

Entras como en un remolino de hambre-sed y al final sueles terminar comparando las lesiones de los enfermos con comida. Esta es la triste historia del médico residente. Pocas veces tenemos tiempo para desayunar y si acaso estás de suerte y tienes un minuto para pasar por el office, llegas con frecuencia a coger el último trozo y... la verdad es que antes de pensar por qué estaba ese trozo solito ahí, si se cayó al suelo o lo tocaron con las manos sucias, ya te lo has comido.

PARA LOS NUEVOS RESIDENTES

Querido R1,

Hace sólo dos años yo estuve en el mismo lugar que tú. Primero en la puerta del centro de salud, preguntándome si valdría para este trabajo y luego frente a la de Urgencias, planteándome cómo iba a conseguirlo. Por eso sé que estás asustado como un conejito. Pero que sepas que empezar esta nueva etapa de residente es lo mejor que te podía pasar. Y como decía una amiga "está todo en el coco". 

Recuerdo las risas compartidas, cuando conocí a mis amigas, los primeros cursos, mi primera guardia, las fiestas en verano, las deseadas vacaciones, el primer congreso y lo que me enseñó una compañera R4 de Familia en su día: "R1 bienvenida, R2 disfruta, R3 estudia y R4 adiós". Así que a ti te doy la bienvenida, a mí me toca poner los codos y empezar a estudiar para aclarar todo lo que he ido registrando en mi cerebro en los últimos dos años y que tenga algo de sentido. 

Me dijeron tantas cosas al principio... Que el tiempo se me pasaría muy rápido y así ha sido. Los días se pasan volando y tengo la sensación de que se me escapa la vida de lo rápida que va. Que mis preocupaciones y dudas irían cambiando a medida que iba aprendiendo y así ha sido. A veces me parece que la que empezó la residencia es una persona completamente diferente a la que soy actualmente. Que me iba a sentir como en familia y así ha sido. Es muy reconfortante saber que no trabajas solo, sino que eres parte del equipo y esto te lleva a conocer con frecuencia a personas geniales. Que sería duro coger el ritmo de trabajo y sobre todo, de las guardias y así ha sido. Hasta el punto de que cuando tengo guardia entro en el Servicio de Urgencias con el pie derecho por si eso pudiera ayudar. Malamente.

Entre tú y yo lo que quiero decir es que no tengas miedo, porque lo más duro de tu carrera ha sido llegar hasta aquí y ahora viene lo mejor. Disfruta cada momento y cada experiencia. Yo lo hago. Sin dejar de agradecer cada día lo que aprendo y la gente maravillosa que voy conociendo por el camino.

¡Buena suerte en tu viaje! ¡Bienvenidos!

LUCKY UNLUCKY

Cuando vives sin padres, desafías al infortunio. Es un alivio saber que tu madre no va a ser testigo de las catástrofes entre tú y yo y no estará ahí para advertirte: "ya te lo dije". Me gusta vivir al límite, por ejemplo, poniendo las cajas de zapatos encima de la mesa o de la cama. La primera vez que lo hice sentí angustia por dentro y me giré hacia detrás esperando que algo malo ocurriera. No pasó nada sobrenatural en aquella ocasión. Lo siguiente fue comprarme un paraguas nuevo que, claramente, no me iba a llevar de la tienda sin probarlo allí mismo. Lo abrí un poquito, lo justo para probar el mecanismo de apertura pero era de los automáticos y de golpe, se abrió por completo. Ya con eso esperaba al menos perder la cartera y tampoco en aquella ocasión hubo catástrofe alguna. Así que con estos y algunos otros desafíos empecé a descreer en la mala suerte y empecé a darme cuenta de que si algo ha de ocurrirte, te ocurrirá sin importar mucho qué hiciste con el salero ayer. Sentirse afortunado es asunto más del corazón que de los espejos.

Marie Kondo dice

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